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Mostrando entradas de abril, 2017

Poema de las Cosas

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José Ángel Buesa (1910-1982) Quizás estando sola, de noche, en tu aposento oirás que alguien te llama sin que tú sepas quién y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento que existen ciertamente, peor que no se ven… y también es posible que una tarde de hastío como florece un surco, te renazca un afán y  que aprenderás entonces que hay cosas como el río que se están yendo siempre, pero que no se van… o al cruzar una calle, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, cosas que nunca han sido, pero que pueden ser… por más que tú prefieras ignorar estas cosas sabrás por qué suspiras oyendo una canción y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, cosas que son hermosas, sin saber que lo son… y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido y un soplo de cenizas regará tu jardín y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que nunca ti

Mama - il divo (Esp)

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Dedicada a todas las madres, en especial a las que conozco y admiro sobre todo se la dedico a mi Madre (maita), mi ejemplo a seguir, mi fortaleza, mi amor, quien me ha demostrado que no importan las batallas la fe nos mantiene y nos sostiene.Doy gracias a Dios por haberme dado el privilegio de ser tu hija, Te Amo Maita.

La Oración por Todos

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I Ve a rezar, hija mía. Ya es la hora de la conciencia y del pensar profundo: cesó el trabajo afanador y al mundo la sombra va a colgar su pabellón. Sacude el polvo el árbol del camino, al soplo de la noche; y en el suelto manto de la sutil neblina envuelto, se ve temblar el viejo torreón. ¡Mira su ruedo de cambiante nácar el occidente más y más angosta; y enciende sobre el cerro de la costa el astro de la tarde su fanal. Para la pobre cena aderezado, brilla el albergue rústico; y la tarda vuelta del labrador la esposa aguarda con su tierna familia en el umbral. Brota del seno de la azul esfera uno tras otro fúlgido diamante; y ya apenas de un carro vacilante se oye a distancia el desigual rumor. Todo se hunde en la sombra; el monte, el valle, y la iglesia, y la choza, y la alquería; y a los destellos últimos del día, se orienta en el desierto el viajador. Naturaleza toda gime: el viento en la arboleda, el pájaro en el nido, y la oveja en su trémulo